En el centro y a la derecha se ven las estampas de la Última cena de Leonardo, reconocibilísima, y de otro tondo de Rafael, la Madonna d'Alba. Estas obras maestras del siglo XVI confrontan la escena con el nuevo estilo prerrafaelita de Millais, que mira al arte de los primitivos italianos.
El cuadro es una reflexión sobre el contraste entre formas lineales y redondeadas, entre superficies planas y volúmenes, entre la moderna elegancia burguesa y la anticuada opulencia campesina (según las interpretaciones tradicionales que ven en la Madonna della seggiola el retrato de la hija de un comerciante de vinos). El salón de la casa Wyatt es un modelo de respetabilidad acomodada, pero sin nada de confortable, en el que incluso las muñecas y los juguetes son angulosos. ¿Qué es más fiel a la naturaleza: las formas llenas de las Madonnas de Rafael, con sus generosos abrazos maternos, o la rígida formalidad de la pose de Eliza Wyatt?